Miércoles 31 de agosto:
Expectativa, esto podría definir el pensamiento colectivo de una nación en estos momentos.
El pueblo venezolano mañana se encuentra una vez más con su destino, por primera vez en mucho tiempo me encuentro sin palabras.
No sé qué decirle a mis hermanos, a mis amigos, a mi tierra; no tengo palabras para expresar lo que el día mañana significa para cada uno de nosotros de ustedes y de todos...
Como en muchos de los países latinoamericanos no aprendemos de las desgracias ajenas, espero que este episodio de la historia forme parte de la creación de la identidad de mi tierra, de esa Venezuela linda con la que todos soñamos, este 1 de septiembre de para grandes cosas.
Y como decía un amigo "sin faranduleo El día mañana no es para salir en fotos, para andar posteando por dónde van o cómo van vestidos a la marcha, el día mañana es por ti, por mí, por todos nosotros"
El día de mañana definitivamente aunque no pase a una historia colectiva como muchos de nosotros quisiéramos, sé que en el imaginario popular, y en la memoria colectiva va a representar un capítulo que define el rumbo de nuestra nación de hoy en adelante, de esas vueltas a maiquetía tan esperadas, de esos abrazos de cumpleaños que todos extrañamos, de esas rumbas los viernes después de parciales que hacen tanta falta, pero sobre todo de ese calor y ese campo magnético que mantiene los pies de los venezolanos en el piso, en su piso, en su tierra, en la tierra que los vio nacer y que tiene tanto por ofrecer para aquellos que estén dispuestos a realmente aprovecharlo.
A todos aquellos que van a salir a marchar, le doy las gracias porque son los héroes de muchos de nosotros que físicamente no podemos estar, pero que definitivamente en espíritu y en ánimo estamos presentes, el pueblo es el único capaz de solucionar lo que hoy sucede. Todo el pueblo, desde bachaqueros hasta empresarios, desde madres hasta hijos, desde venezolanos hasta venezolanos, todos unidos por un bien mayor común.
Gracias
Un abrazo fraternal, con el corazón en el cuello, y definitivamente a la expectativa: una venezolana en el extranjero con los pies en la marcha del 1 de septiembre.